|
agonia romana v3 |
Agonia - Ateliere Artistice | Reguli | Mission | Contact | Înscrie-te | ||||
|
|
| |||||
| Articol Comunităţi Concurs Eseu Multimedia Personale Poezie Presa Proză Citate Scenariu Special Tehnica Literara | ||||||
![]() |
|
|||||
agonia ![]()
■ lecția Contact |
Comentariile membrilor
Vizionări: 1700
- - -
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 2008-07-18 | [Acest text ar trebui citit în espanol] |
Su sonrisa
me despedaza cauta, sin piedad me acosa, y luego destroza mi voluntad perpetuamente. Su serenidad es tan atemorizante que hace cundir el pánico en mis cobardes e inseguros pensamientos. Y todos los cimientos de una pasión indestructible ceden ante el sismo de los celos. Sus ojos, dos destructores; sus manos; dos submarinos torpedeándome con sus caricias nefastas. Su silencio es guillotina, ¡cómo quisiera ser telépata!, acaso clarividente, acaso inexistente sombra, como la sombra del sol, que siempre pasa desapercibida. Pero en fin, mi destino no es lo que yo quiero que sea, si no… aquello a que me obligan las circunstancias; ¿dónde quedó el libre albedrío? Si en verdad hubiera tal cosa, yo personalmente, habría escogido ser poeta, cantante, actor, científico o astronauta. Habría escogido nacer en Sirio, o en Alfa Centauro o mejor en Andrómeda; incluso habría escogido nacer en un supercúmulo tan alejado de esta Vía Láctea, que ni siquiera sabría de su existencia. Así no tendría que olvidarla, no podría recordarla, ni remontarme al ayer esporádico e inerte, voluminoso y vacuo, vacío. ¡Dios mío!, ¿Cuántas tonterías escribo? No vayas a contestar, ni se te ocurra...
|
||||||||
|
|
|
|
|
|
|
|
|||
| Casa Literaturii, poeziei şi culturii. Scrie şi savurează articole, eseuri, proză, poezie clasică şi concursuri. | |||||||||
Reproducerea oricăror materiale din site fără permisiunea noastră este strict interzisă.
Copyright 1999-2003. Agonia.Net
E-mail | Politică de publicare şi confidenţialitate